El ciego Florencio (1914-1986) era el quinto de ocho hermanos de una familia de labradores y ebanistas. Siendo niño sufrió viruela, enfermedad que le provocó ceguera. Por ello su padre lo envió a aprender a cantar y tocar ya que era una de las pocas formas para que se pudiera ganar la vida. Además de su gran capacidad de orientación, Florencio poseía muy buen oído, don que, junto a las clases recibidas por Xoan Santamaría, hicieron que llegara a alcanzar fama. Es el último violinista del gremio de los ciegos cantores de coplas que recorrieron las ferias de Galicia y comarcas limítrofes.

Más información en el siguiente enlace: http://por-millares.blogspot.com.es/2012/03/tradicion-musical-ii.html

A %d blogueros les gusta esto: