Da gusto trabajar con alumnas como Carmen, que llega a todas y cada una de las clases con una sonrisa en la cara, motivadas y enormemente ilusionadas. Tanto es así que ella misma bautizó las siguientes piezas con los nombres “Primera divertida” y “Segunda divertida”. Teniendo en cuenta que empezó a tocar el piano hace tan solo tres meses, destaco el mérito en la interpretación de la segunda pieza por su complejidad rítmica y de coordinación (mezcla de ritmos binarios y ternarios en ambas manos).

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