En un mundo en el que los simios son amantes de la música dos jóvenes chimpancés se separaron a raíz de una disputa familiar. Es un ejemplo fantástico de la estandarización a la que a veces se someten los músicos.

En mi opinión es un error reducir el repertorio de los pianistas a piezas clásicas. Por ello, aunque todos mis alumnos tocan obras de Beethoven, Mozart, Bach, etc., siempre les facilito partituras editadas de las canciones que ellos mismos me piden, adaptadas, evidentemente, al nivel de cada uno. ¿Por qué no van a poder tocar canciones de Abba, The Beatles, U2, bandas sonoras (“Piratas del Caribe”) e incluso improvisar? Si están contentos con su repertorio disfrutan más tocando el piano y avanzan más rápido.

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