Esta historia, creada por Yi-Chien Chen, muestra una niña que se va sumergiendo poco a poco en su mundo musical imaginario. Las grafías musicales se van transformando en animales, con los que juega mientras toca las teclas del piano. Se trata de un contrometraje basado en las vivencias e infancia de su creador, con la intención de cuestionar los diferentes sistemas pedagógicos, en los que entran en juego las emociones o la rigidez (el metrónomo que se oye al final del vídeo).

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