La obra más universalmente conocida de Edvard Munch es “El grito”, una litografía que publicó en la revista La Revue Blanche en el año 1895, que tiene un significado autobiográfico, reflejando un paseo en Oslo. A continuación os muestro una parodia de la obra:

El grito musical

El grito de la guitarra

“Caminaba yo con dos amigos por la carretera, entonces se puso el sol; de repente, el cielo se volvió rojo como la sangre. Me detuve, me apoyé en la valla, indeciblemente cansado. Lenguas de fuego y sangre se extendían sobre el fiordo negro azulado. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me quedaba atrás temblando de miedo y sentí el grito enorme, infinito, de la naturaleza”. (Fuente: Grandes pintores del siglo XX. Ed.Globus).

El propio Munch es el personaje de rostro cadavérico, paralizado con una mueca de terror, que se tapa los oídos y lanza una mirada perdida, como una llamada de socorro al espectador, expresando una incomunicación aterradora.

El grito Munch

“El grito” (E.Munch)

Su obra se ha considerado como un canon del Expresionismo, donde el pintor considera que la realidad hay que experimentarla desde el interior más profundo. Utilizando la expresividad del trazo y la deformidad del color para expresar la emoción.

El arte nos ayuda a comprender al ser humano:

“En mi arte he intentado explicarme la vida y su sentido, he pretendido ayudar a los demás a entender su propia vida”.

(Fuente: Rogelio Altisent. “Las emociones según Munch”. Rogelio Altisent – Diario Médico).

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