Originalmente titulada “Hey Jules”, la canción fue escrita por Paul McCartney para consolar al pequeño Julián, de seis años, durante el divorcio de sus padres, John  Lennon y Cynthia Powell, en 1968. Tras componerla, McCartney decidió cambiar Jules por Jude porque pensó que sonaba mejor a la hora de interpretarla. En su niñez, Julian Lennon frecuentaba más a Paul McCartney que a su propio padre. Como dato curioso cabe decir que Julián tardó cerca de veinte años en descubrir que el tema “Hey Jude” había escrito para él por su tío Paul.

El superclásico de los Beatles, que en 1968 ocupó durante nueve semanas el primer lugar, dura algo más de siete minutos, de los cuales tres son canción, y unos cuatro minutos más son el emocionante na na na nananana que llega hasta el desvanecido (técnicamente fade out) al final de la canción. Llegó a ser un himno, un referente de los Beatles y una muestra más del talento compositivo y para la construcción melódica de Paul.

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