Este fin de semana se celebra la XVIII Feira Franca de Pontevedra, y Musiqueando con María le dedica una publicación con arte pictórico y musical.

 

“El baile de la boda” (1566), de Pieter Brueghel

 

El gusto por la danza en la Edad Media aumentó, ofreciendo vario sentido y muy diversas formas y modalidades. Lo religioso, lo profano, las relaciones de unos pueblos con otros, las invasiones de los musulmanes, la vida errante de los trovadores, y juglares, las  peregrinaciones a Roma y a Santiago de Compostela; la vida caballeresca y cortesana y por supuesto, la evolución progresiva de la música que contribuye a la del Baile. Todo ello comporta el crecimiento de las danzas populares.

 

 

La Iglesia, sin embargo, quiso prescindir de los ritos bailados, pero el pueblo interviene apoderándose de lo que se desahuciaba de los templos y, lo transforman adaptándolo en lo que ellos deseaban. Lo perteneciente aun de las iglesias, respondía a unas ideas cristianas, como las conocidas Danzas de la Muerte, que alcanzaron en la alta Edad Media su mayor plenitud, pero complicándose con el sentido que mueve ciertas revueltas sociales.

 

 

A medida que la vida cotidiana transcurre por cauces más fáciles, se extiende una alegría entre los poderosos como en los humildes. Por lo tanto, el espíritu caballeresco inspira la vida en los castillos, los siervos de estos, crean bailes y danzas, que por razones de paisaje y de raza, tienden a hacerse típicos de cada lugar y comarca, influyéndose, recíprocamente, los bailes de los señores y los del pueblo, aunque los de éste último, persiste en los bailes populares muchas de las actitudes de las danzas caballerescas.

Danza medieval

 

Resulta casi imposible conocer el origen de la gran mayoría de las danzas populares europeas y españolas en particular. Sin embargo, es indudable que buena parte de ellas datan de la alta Edad Media, o por lo menos, fue cuando se perfeccionaron y adquirieron las modalidades con las que mas tarde se mostraron. La Jota, es un ejemplo de ello, fue inventada en la Edad Media, igual que las muñeiras, Las danzas de las Espadas, la cual presenta varias versiones entre los vascos. De Inglaterra, la llamada Danza del rey Sabio, también del Norte y que se inspira en un romance compuesto por Alfonso X. Los juglares cantaban y bailaban algunas de sus composiciones poéticas; los jaleos jerezanos, el olé gaditano, las seguidillas, las sevillanas, las zambras, las leilas…

A Feira Franca é, dende hai anos, unha cita ineludíbel para as xentes de Pontevedra e os milleiros de visitantes que veñen gozar dela, procedentes de todos os recunchos do país e máis alá das nosas fronteiras; un peche apoteósico dos días de verán creado por e para a xente; unha viaxe ao século XV participada por toda unha cidade; unha vivencia única habitada por artesáns, canteiros, ferreiros, palilleiras, cesteiros, oleiros, redeiras, carpinteiros, músicos, xograres, campesiños, toneleiros, artistas, comerciantes, damas e cabaleiros que nos achegan o tempo do privilexio concedido a Pontevedra polo rei Henrique IV, no ano 1467, en virtude do cal se autorizaba a celebración dun mercado libre de impostos dun mes de duración.

A Feira Franca, que ten lugar na zona monumental da capital do Lérez todos os anos na primeira fin de semana de setembro, toma forma dende o ano 2000 coa organización de diversas actividades lúdicas de raigame histórica, que van dende a representación do transporte do viño ou o imperdíbel torneo medieval, ata os espectáculos de cetraría, tiro con arco, esgrima ou as exhibicións de música e danza que enfeitizan as xornadas do venres a partir do serán e mais de todo o sábado. Pero, sobre todo, o que fai especial e distinta esta festa medieval, declarada Festa de Interese Turístico pola Xunta de Galicia en 2013, son os milleiros de persoas que se visten de época para xantaren nas prazas e rúas, en mesas montadas e decoradas por elas mesmas, seguindo as pertinentes normas estéticas e utilizando tan só materiais existentes na segunda metade do século XV, conformando unha obra deleitosa na que o público é tamén actor sobre o escenario da cidade vella.

 

Dato curioso: “el baile de San Vito”

Durante los siglos XV al XVII una enfermedad bastante rara asoló la población mandando a muchísima gente a la hoguera. Se trata de la coreomanía, danzamanía o, como muchos llegaron a conocerla, “el baile de San Vito”. En la Edad Media comenzaron a darse casos en los que cada vez más gente presentaba un cuadro bastante raro de comportamiento: bailaban frenéticamente, como si escucharan una música imaginaria.

A medida que la plaga empeoraba, las autoridades buscaron el consejo de los médicos de la ciudad. Sorprendentemente, entre todos creyeron que lo más adecuado para estos enfermos del baile era que siguieran bailando, según el parecer generalizado, los enfermos sólo se curarían si no paraban de bailar durante las 24 horas del día. Para ello, habilitaron varios salones y construyeron un escenario de madera. Todo para que pudieran bailar a su aire. Y por si esto fuera poco, las autoridades contrataron a músicos para que tocaran y a bailarines profesionales para que los acompañaran. La música servía, además de cómo estimulo para evitar que dejaran de moverse, como cura para sus males. En aquellos tiempos, se creía que la música era capaz de sanar, no sólo los males del cuerpo, sino también los del alma.

Tras unas cuantas horas de gran ajetreo corporal los individuos caían al suelo, completamente exhaustos. No obstante, en cuanto recobraban las fuerzas volvían otra vez a su danza infernal. Lo peor de todo es que este comportamiento se daba en los lugares más insólitos, cualquiera en el que se encontraran, ya fueran iglesias, casas, calles o callejones. Cuando la danza finalizaba los dolores de estos pobres hombres y mujeres eran insoportables.

Durante la Edad Media la enfermedad se extendió de tal forma que se comenzó a pensar que las personas que la padecían estaban poseídas por el demonio. Así pues, los infelices eran quemados en la hoguera. El sobrenombre de “baile de San Vito” se debe a que éste era un santo de lo más popular en aquellos días. Así, la gente se encomendaba a dicho santo para que los curara de su enfermedad no terminaran en la hoguera.

Existe la expresión “tener el baile de San Vito”, pero… ¿cuál es su origen? Cuando una persona se muestra nerviosa e inquieta, le decimos despectivamente que parece que tiene el baile de san Vito o sambito

 

A %d blogueros les gusta esto: