En Musiqueando con María vamos a hablar hoy de música para celebrar Halloween, centrándonos en la “Danza Macabra”, de Camille Saint-Saëns.

“Danza de la Muerte”, de Michael Wolgemut

 

Antes de comentar la “Danza Macabra”, os ofrezco dos vídeos con la verdadera historia de Halloween, cuyo origen es la festividad del Samhain, que en gaélico significa “el fin del verano”:

 

 

 

Existe una vieja leyenda europea, muy cercana en algunos aspectos a la cultura mejicana, que narra cómo en el día de muertos, la Muerte se levanta del inframundo para danzar y disfrutar a lo largo de toda la noche con el resto de los fallecidos, a quienes convoca para que salgan de sus tumbas a través de una melodía con su violín. Hombres, mujeres y niños de todas las clases sociales y condición se ven unidos en este acto de hermandad, dictado por lo único seguro que todos tenemos.

Camille Saint Saëns decide poner música a esta leyenda que estaba muy en presente en la literatura francesa y lo hace siguiendo uno de los géneros más en boga en el momento: el poema sinfónico, que de una manera breve podríamos definir como una obra de un solo movimiento, normalmente escrita para orquesta en la que partiendo de algún elemento literario se nos narra a través de la música una historia, una leyenda que el público suele conocer antes de escuchar la obra, porque el compositor le pone en antecedentes a partir de un “programa“.

Pero Saint Saëns nos cuenta la leyenda a partir del poema homónimo de Jean Lahor (uno de los seudónimos con los que se conocía al poeta simbolista Henri Cazalis) que toma como programa. Dice así:

“Zig y Zig y Zag, la cadencia de la muerte

golpeando una tumba con sus talones

la Muerte, a media noche, toca una danza

Zig y zig y zag en el violín… se oyen crujir los huesos de los danzarines…

Pero ¡chiss! De repente abandonan el corro

se empujan, huyen, ha cantado el gallo”

Ya tenemos la historia pero, ¿cómo se puede narrar esto con música? Pues muy sencillo, a través de eso que tan bien utilizará Wagner y que se conoce como leit motivmotivos conductores o ideas fijas para Berlioz que vienen a ser, explicado de una manera muy simplificada, la asociación de una melodía, de un tema o de una secuencia corta a determinado personaje, objeto o situación de la acción. En esta obra La muerte será representada por el primer violín, el gallo serán las notas picadas del oboe, los esqueletos bailando desenfrenadamente y chocando sus cuerpos serán los xilófonos…

La primera vesión sobre la que está planteado el minutaje es la estupenda interpretación que hace la Joven Orquesta de Venezuela dirigidos por Gustavo Dudamel.

 

 

 El segundo vídeo es un corto animado que tiene esta obra como banda sonora.

 

NARRACIÓN DE LOS HECHOS

Medianoche

Estamos en un cementerio, el viento golpea contra las lápidas. Es medianoche y el reloj comienzan a sonar. Escuchamos las doce campanadas en el arpa. Las cuatro primeras, apenas perceptibles, corren a cargo del arpa sola, después se le unirá la cuerda para finalizar, las cuatro últimas, nuevamente el arpa sola.

La muerte llama al baile

La muerte, que será representada a lo largo de toda la obra por el violín primero, está alerta, ha llegado su momento y en el minuto 0’22 la vamos a escuchar por primera vez. Una aparición en la que podemos discernir su sarcasmo, el violín suena como si lo estuviesen afinando, aunque en realidad lo que Saint Saëns nos presenta es un tema creado a partir de un intervalo que ha dado mucho que hablar a lo largo de la historia de la música, en la Edad Media estaba prohibido y era conocido como diabolus in musica. Con él el violín de la muerte, acaba de dar la señal del comienzo de este baile prohibido, en el que, como si de una ronda se tratase, todos muertos están invitados.

Primeros invitados

A continuación escuchamos el tema principal de esta danza macabra tocado por las flautas (min 0’29). Son los primeros invitados que han llegado al baile, a los que rápidamente se une la cuerda (min 0’36). Los muertos que han salido de sus tumbas y bailan en respuesta a la invitación de la muerte. Como veremos va ser ella, con su papel preponderante, la que guíe esta danza. Así, tras esa cuerda interpretando el tema principal  aparece otra vez la muerte con un segundo tema, mucho más melancólico y con ritmo de vals (min 0’43).

Se unen invitados a la danza 

A partir de aquí la música va tomando cada vez más fuerza, cada vez más invitados se están congregando en esta ronda. Los escucharemos, nos los imaginaremos observando como esos dos temas que acabamos de presentar van pasando por los distintos instrumentos y familias de la orquesta.

La muerte  baila con sus invitados

El ímpetu de los bailarines llega a tal punto, que los esqueletos de los muertos chocan unos con otros. Se percibe claramente en 1’45, pues los huesos de los muertos, ese  crujir de los huesos de los danzarines…  que decía el poema están asociados a la melodía interpretada en el xilófono.

Una asociación que parece gustar a Saint Saëns y que también nos la presenta en la duodécima pieza del Carnaval de los animales. Aunque realmente en el Carnaval lo que escuchamos es cómo, el más sarcástico de los compositores, se ríe de sí mismo.

La danza se vuelve cada vez más y más intensa.

La obra a partir de aquí será desarrollada de manera brillante en fugato. Saint Saëns sabrá utilizar y regular todos estos ingredientes, además de otras muchas referencias como viento que suena a través de las cuerdas (min 3’20), una parodia al Dies Irae… hasta la apoteosis final, el baile desenfrenado que encontramos a partir del minuto 5. 00.

Tras el canto del gallo la danza vuelve la calma.

De repente como reza el poema llega la calma, los muertos abandonan el corro, vuelven a su tumba, se empujan. Se trata de una huida en toda regla, hay que volver rápidamente, de ahí esas escalas descendentes que escuchamos. En la avalancha  unos chocan con otros, se empujan, huyen… pero de repente llega la calma. Nos la trae el oboe (min. 6’00) que con sus notas picadas representan el canto del gallo. Y tras él, con todos los muertos volviendo a sus tumbas, escuchamos por última  interpretar a la muerte (el violín) su melodía. La fiesta ha acabado.

 

Para finalizar, un toque de humor y el Doodle de Google.

 

 

El Doodle relata la historia del pequeño Jinx, un entrañable fantasma que aspira a convertirse en amigo de una gato, una rana y otros simpáticos animales de su vecindario. Mientras sus vecinos van de casa en casa pronunciando el conocido “Trick or treat”, Jinx sopesa ante el espejo diferentes disfraces con los que poder unirse a la fiesta.

 

 

Fuente de la información sobre la “Danza Macabra”: blog rz100arte.com

 

 

 

 

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