Son varios los estudios que demuestran las consecuencias positivas que tiene asistir a clases de música.

El piano, el instrumento rey

Por eso es una de las asignaturas obligatorias a varios niveles educativos. Aunque para más de uno no pasa de ser una “tontería” o una “asignatura inútil”, la educación musical tiene muchísimos valores.

Una de las ventajas que más se suele destacar es el desarrollo de la creatividad y el refuerzo de la memoria. Esto se debe a que, cuando aprendemos a tocar un instrumento, intervienen varios factores. Entre ellos podemos destacar la memoria visual, la memoria gestual y la memoria auditiva. Ello nos ayuda en nuestra vida diaria a fijar recuerdos, bien sean antiguos o recientes.

Camisetas que me han encargado algunos seguidores

La concentración y la atención se reforzarán. Gracias a la música, se estimulan determinadas áreas del cerebro que no se consiguen estimular de otra manera. Para realizar el siguiente juego es necesario tener en cuenta varias premisas: por un lado, el número del intervalo y, por otro, si ascendemos o descendemos en la escala. ¡Les encanta!

 

La ruleta de los intervalos

 

El siguiente paso consiste en analizar los intervalos en función de los tonos y semitonos de que se componga cada uno de ellos. Tenéis más información en mis apuntes.

 

Razonamos con lógica

 

De manera directa la música ayuda a reducir el estrés y la ansiedad. Llega a ser incluso recetada por algunos profesionales de la medicina. Además, se generan endorfinas que nos ayudan a ser más felices.

Gracias a la música, nuestra seguridad en nosotros mismos también se verá favorecida.

Buen oído, lectura y entonación

 

La música genera autoconfianza gracias también al esfuerzo diario que se debe hacer para ir mejorando en la práctica de un instrumento. Además, la posibilidad de conocer a gente nueva en conciertos o clases nos ayudará a ser más sociables.

Las enarmonías, notas con diferente nombre pero mismo sonido, forman parte del contenido de 4º de Grado Elemental. África y Sabela las han practicado a través del siguiente juego. Consiste en colocar cada nota en su tecla correspondiente. Hay que tener en cuenta que existen comodines y que si una coloca una carta en una tecla y en el siguiente turno le corresponde el mismo sonido a la otra jugadora, ésta no puede colocar la suya (pierde el turno). Gana la que antes coloque cinco cartas.

 

¡No ocupes la tecla de mi nota!

En definitiva, recibir clases de música desde edades tempranas puede tener unas consecuencias positivas en el desarrollo de las personas.

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